Al ser sobreviviente de cáncer infantil e inclinarse por realizar estudios vinculados a la actividad creativa, el egresado tuvo siempre la idea de desarrollar un proyecto.
El prototipo es colocado en el antebrazo y detenta en su parte interna un panel de iluminación de leds que enciende de manera estática, secuencial o aleatoria en la misma dirección en la que corre el medicamento, lo cual genera la ilusión en el menor de recargarse de un poder representado por un color: energía (azul), alegría (amarillo), fortaleza (verde) y valentía (rojo), precisó en entrevista Medina Castillo.
Además de que a cada brazalete se le puede colocar revestimientos de colores con diseños de superhéroes, princesas y personajes animados.
El proyecto transitó por etapas de documentación previa e indagación profunda para no basarse en la experiencia personal, sino en la realidad de muchos infantes de entre cuatro y diez años de edad que padecen cáncer, por lo que el análisis sirvió en la identificación de sentimientos negativos comunes en el curso de las terapias: miedo, tristeza, enojo y cansancio, los cuales se buscó transformar en conceptos positivos que cambiaran la percepción.
Al cambiar la percepción de los niños se reduce la resistencia, baja la tasa de repetición de estudios y se favorece la capacidad de superar la adversidad.
Fuente: Globovisión|Infobae|LV














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