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31 dic 2019

ACUSAN A SACERDOTE JESUITA DE ABUSAR DE UN NIÑO EN MÁS DE MIL OCASIONES

 
El lunes, tras una demanda presentada en una corte estatal de San Francisco (Estados Unidos), se conoció que un sacerdote jesuita cercano a la Madre Teresa abusó sexualmente de un niño estadounidense “en más de mil ocasiones, en múltiples Estados y países”.

Fue Robert J. Goldberg, ahora de 61 años quien contó en su denuncia y en entrevista con The Associated Press, cómo vivió durante años bajo el control psicológico y abuso sexual desde los 11 años mientras trabajaba como acompañante del difunto padre Donald J. McGuire.


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El sacerdote jesuita que abusó de Goldberg falleció en 2017, dentro de una prisión federal, donde cumplía condena por abuso sexual contra otros menores.

Goldberg asegura que fue víctima del sacerdote durante casi 40 años, incluso era obligado a testificar en favor de McGuire durante los juicios penales que enfrentaba por abusos sexuales en Wisconsin e Illinois.

En la demanda presentada no se menciona acusados; sin embrago, los abogados de Goldberg incluirán a la orden jesuita en Estados Unidos además del líder de la orden en el Vaticano. En la denuncia se afirma que, mientras Goldberg era abusado, McGuire enfrentaba varias acusaciones de abuso sexual a otros menores. Las autoridades católicas estaban al tanto de dichas denuncias, pero “hicieron todo lo posible por encubrir sus delitos”.

A casi dos décadas desde que estalló el escándalo de abusos en la iglesia católica de Estados Unidos, miles de víctimas han decidido salir a la luz para dar sus testimonios. Aun así, hay muchas que todavía permanecen en silencio.

Los activistas aseguran que los sacerdotes, utilizando su ‘poder’ como representantes de Dios, ejercen un control sobre los niños de los que abusan, especialmente cuando estos representan una ayuda al menor o a su familia con temas de pobreza u otros obstáculos.

Goldberg conoció a McGuire cuando tenía 11 años, en 1970, cuando estaba en una calle con su hermana, esperando a su madre. El sacerdote se ofreció a llevarlos a casa y convenció a la madre que lo mejor era que su hijo viviera bajo su supervisión.

La víctima asegura en su denuncia que, desde ese entonces él pasaba las noches en casa de McGuire o volvía a la suya, pero acompañado de él, con quien dormía en la misma cama.

La madre de Goldberg comenzó a vivir de lo que ganaba su hijo como asistente del cura, quien le pagaba entre 300 y 500 dólares semanales.

“Era muy controlador. Yo no tenía voz ni voto. Tenía que hacer lo que fuera que él le dijera a mi madre que quería que hiciera”, relata en su denuncia.

Lo siguieron hasta California en 1976, donde McGuire forjó sus vínculos con la hoy Santa Madre Teresa, convirtiéndose en su asesor espiritual mientras aprobaba a las monjas que deseaban unirse a la orden que ella formó, las Misioneras de la Caridad.

Cuando comenzaron los juicios por otros casos de abuso, Goldberg estaba asignado para testificar a favor del cura, pero asegura que terminó sintiendo que McGuire “no sentía remordimiento” por lo que les hacía a él y a otros niños.

Las quejas, denuncias y acusaciones continuaron, pero él seguía manteniendo su buena reputación como sacerdote durante 40 años. En 1994 la Madre Teresa escribió una carta de apoyo a la orden jesuita donde expresaba su total confianza en McGuire, y dijo que creía que las acusaciones en su contra eran falsas.

McGuire no fue retirado del sacerdocio, hasta 2007, un año después fue obligado a colgar sus hábitos. En 2012, Bradley M. Schaeffer, funcionario jesuita de Chicago, emitió un comunicado en el que se disculpó por no haber frenado a McGuire.

“Lamento profundamente que mis acciones fueran insuficientes para eitar que cometiera estos horrendos delitos”, declaró.

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