Sin contar los breves mandatos durante la crisis de 2001, Alberto F. asume como séptimo presidente electo por el voto popular desde la recuperación de la democracia. De esos 7, el flamante mandatario es el cuarto con ADN peronista.
Por la tarde, en un acto en el Salón Blanco de la la Casa Rosada, Fernández le tomará juramento a sus 21 ministros (cuatro mujeres y 17 hombres) que integrarán su gabinete en el inicio de la administración.
El foco de su gestión estará puesto en la economía, el área a la que Mauricio Macri en estos cuatro años jamás logró encontrarle la vuelta y la que le costó el sueño de la reelección.
El oficialismo saliente construyó un relato casi épico de lo que significa lograr concluir un período presidencial sin ser un gobierno peronista ni haber contado con mayorías legislativas. Pero el verdadero desafío de cualquier gobernante no es llegar a los cuatro años sino alcanzar los ocho.
A caballo de la alta inflación (a octubre, la inflación interanual fue del 50,5%, casi el doble del último año de gobierno de CFK), de los 15,9 millones de pobres, las caídas en la actividad industrial y la construcción y de la suba del desempleo al 10,6% al hasta ayer oficialismo le resultó imposible retener la Presidencia. Pese al dramático cuadro económico, no estuvo lejos de lograr un milagro: en las elecciones de octubre, Fernández se impuso por una luz de ventaja de 7,96 puntos (48,24% contra 40,28%).
En el arranque de su gestión Fernández apuntará a revertir la herencia, ahora pesadísima. El nuevo presidente dio algunas señales de hacia dónde apuntará al menos en el inicio de su gestión, aunque sin dar detalles concretos.
Buscará renegociar de forma rápida la deuda con el FMI, que hoy asciende a unos 310.000 millones de dólares. El viernes pasado, en la presentación de su gabinete, Fernández dijo: “Mi idea es no seguir ahogando a los argentinos”. En su primer año como presidente, afrontará vencimientos por unos 30.000 millones de dólares con el sector privado.
Hace 10 días, trascendió este lunes, el designado ministro de Economía, Martín Guzman, estuvo reunido en Estados Unidos con representantes del FMI, con lo que las negociaciones ya comenzaron. En aquel momento, Guzmán ya sabía que era el elegido.
Se espera, además, que en los primeros días del nuevo gobierno se anuncien subas a jubilados, pensionados y beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo. También habrá beneficios para empleados del Estado. Posiblemente haya mejoras salariales también para los trabajadores del sector privado. La apuesta es a reactivar de manera veloz la economía.
Se descuenta que el cepo cambiario continuará, con lo que la brecha entre el dólar oficial y el paralelo tenderá a ampliarse.
En el plano de lo político, quizá la mayor duda es cómo será el gobierno de Alberto Fernández con la vicepresidenta más poderosa de la historia. ¿Habrá doble comando? Por lo pronto, cada uno asoma con sus propios cotos de poder.
Fuente: El Clarín.














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