ELIGE TU IDIOMA

20 mar 2020

El mal genio y la depresión entre los encerrados es predominante, según estudio

Estar en cuarentena o verse obligado a estar segregado y aislado de la comunidad porque se es portador de una enfermedad infecciosa, genera mucho estrés, angustia, depresión y otras consecuencias en salud mental. ¿Cuáles son esas consecuencias? ¿Cómo se pueden manejar?.

Lo que está ocurriendo con la pandemia del COVID-19 sorprendió a muchos científicos en el mundo, menos a la doctora Samantha Brooks del King’s College de Londres. Ella reúne dos especialidades críticas para la comprensión de la crisis actual: psicología social y psicología del trabajo, con especial dedicación a los aspectos psicológicos de los traumas. 
Como si hubiera presentido lo que iba a ocurrir, en los últimos meses se había dedicado, con su equipo, a estudiar lo que se había publicado en el mundo respecto al impacto psicológico de las cuarentenas. El resultado de ese estudio acaba de ser publicado en el reciente número de la prestigiosa revista The Lancet, donde Brooks y su equipo expresan, al final, su optimismo, reseña La Semana.

¿Qué pasa en la mente durante la cuarentena?
Según el estudio, cuando alguien es privado de su libertad, por motivos de salud, desarrolla una pléyade de reacciones muy variadas, normales y en general manejables, dentro de esas circunstancias. La primera de todas es la ansiedad. Igual que el resto de la sociedad, ellos experimentan temor. ¿Estoy enfermo? (si es un caso no confirmado), ¿me tratarán como a un paria? ¿Me agravaré? ¿Me moriré? ¿Contagiaré a mis familiares? ¿Morirán por mi culpa? Preguntas de esta índole cruzan normalmente por la cabeza de estas personas, generándoles gran ansiedad. 

El segundo sentimiento prevalente es la depresión. La persona, al principio se siente aburrida y desanimada, haciendo el duelo por la pérdida de su libertad, aunque sea temporal, pero los más melancólicos de carácter, o con tendencias depresivas, pueden virar hacia depresiones más profundas, especialmente cuando se enferman. En ese caso, la depresión es alimentada por sentimientos de culpa y arrepentimiento, ¿no hice lo suficiente para cuidarme? ¿A cuántos más habré infectado? De esta forma viven el aislamiento social como una condena y extrañan, de un modo sombrío y para ellos es “merecido” todo aquello que han perdido a causa de su pecado.

Estos sentimientos son especialmente más intensos en los trabajadores de la salud, que deben ser sometidos a cuarentena, por haber sido contagiados. Ellos sienten una culpa adicional por que creen que están descuidando y abandonando a sus pacientes, cuando más los necesitan y porque sienten que traicionaron a sus colegas que siguen en el frente de batalla.
El tercer sentimiento intenso es el de la rabia. La ansiedad y el temor, nos impulsa a funcionar psicológicamente de un modo primitivo, del modo de ataque–huida–congelamiento, es lo que el psicoanálisis llama funcionamiento esquizo-paranoide. Pensamos que hay un enemigo que nos quiere aniquilar y descargamos frente a él todo nuestro miedo, o todo nuestro odio. El mal genio entre los encerrados es prevalente, ya que, más allá de que estén frustrados porque no pueden disfrutar de muchas cosas placenteras e importantes, también sienten que hay un enemigo al acecho que los puede matar y buscan en su mente a alguien contra quien desfogar esa rabia. El target más común para esa rabia es quien esté más próximo: el familiar cercano.

Por esto las relaciones familiares son especialmente difíciles y conflictivas en estas situaciones de confinamiento obligado. Hay familias de cuatro personas encerradas en 60 metros cuadrados, en las que nadie habla con nadie porque acaban, entre todos, de revivir una pelea de hace siglos. El estrés en estas situaciones es muy alto.

Otros blancos favoritos a los que el inconsciente dirige su odio son los médicos y enfermeras, el sistema de salud, el gobierno o los extranjeros que trajeron el virus: los chinos, los venezolanos (siempre culpables de todo, como para ellos lo somos nosotros), los europeos o los ricos que viajan a Europa y a la China. El malestar social y familiar por esta rabia acumulada puede ser muy grande.
La cuarta consecuencia mental de la cuarentena, según el estudio de la doctora Brooks, es el síndrome de estrés postraumático (SEPT). Esta es una enfermedad mental que ocurre meses después de que ha pasado un trauma psicológico (cuando los síntomas son durante y en los días subsiguientes al trauma, se llama estrés agudo). Su intensidad y duración depende de varios factores individuales y sociales, como la intensidad y cercanía a la exposición al trauma, y factores de personalidad, especialmente lo que el psicoanálisis llama el “apego inseguro”, el cual a su vez se desarrolla más cuando la persona ha sido sometida a abusos o descuidos en su infancia.       

Aquí unos tips, basados en la evidencia científica, para pasarla lo mejor posible durante la cuarentena:

1. Aceptación
Perdemos tiempo y energía psíquica peleando porque esta situación se está presentando. Y preguntándonos demasiado ¿por qué? o ¿por qué a mi? … Tal vez si yo hubiera… o ¿quién es el culpable de esto? Desde luego que como humanidad y como individuos debemos reflexionar y aprender muy bien las lecciones sociales, medioambientales y epidemiológicas de esta pandemia y vale la pena dedicar un tiempo a reflexionar, cada uno o en familia, sobre estas preguntas. Reflexionar constructivamente si; reprochar paranoidemente, no. Si tu médico o el gobierno te dicen: “Debes quedarte en casa 15 días”, acéptalo de corazón, en este momento es así, no lo puedes cambiar. 

2. Vive el presente
Al estar en confinamiento, vive un día a la vez y cada día lo mejor posible. Esta situación del COVID-19, como todas en la vida, es otra situación completamente temporal y va a terminar. Así no nos vamos a quedar. La cuarentena tiene un límite y, por más que te apresures, va a durar el tiempo que tenga que durar y acabará. Las angustias en general provienen de pensar que el sufrimiento es para siempre. Ningún sufrimiento es para siempre, todo en la vida está en constante movimiento y transformación, esta es una realidad incontrastable que nos da la esperanza cierta de que esto va a pasar.

3. Maneja el tiempo
Vive lo mejor posible cada momento presente, cada día. Manejar la dimensión temporal de la crisis es un factor decisivo del éxito. Trázate un objetivo temporal cumplible: al finalizar la cuarentena debo haber visto todas las películas de tal director que me faltan por ver, o leído tantas novelas que siempre quise leer, o tejido a cada uno de mis nietos un saco, habré organizado todas las fotos de mi celular. 

Ponte un objetivo y haz un cronograma, de esa manera, tendrás una razón para levantarte cada mañana y al levantarte ya sabrás lo que tienes que ponerte a hacer. Como en el colegio, haz un horario de actividades y de recreos para cada día y trata de cumplirlo a toda costa, en ese horario incluye las actividades del objetivo que te propusiste y ¡adelante! ¡A cumplir tu meta con optimismo!

4. Mantén tu actividad física
Planea todos los días sesiones de ejercicio físico en tu horario de actividades. Si eres de los que se la pasa muchas horas a la semana en un gimnasio o corriendo al aire libre esta cuarentena te va a dar duro. Sin embargo, aun cuando estés confinado en tu apartamento siempre podrás tener una actividad física, igual si no haces mucho ejercicio a diario. Lo mejor es el yoga, que además te relaja y disminuye el estrés.

Pero puedes hacer series de flexiones, sentadillas o movimientos rápidos de brazos y piernas, muchos estiramientos, etc. Las caminatas conscientes por el apartamento, son una buena idea. Este ejercicio de mindfulness informal consiste en prestar atención plena al acto de caminar lentamente y se puede hacer en un espacio confinado (Ver video explicativo), de este modo matas dos pájaros con un solo tiro: meditas y mueves el cuerpo. Mantener el cuerpo activo es una forma muy buena de disipar el estrés, despejar la mente y mantenerse en forma.

Fuente: Globovisión/ La Semana/ DB

0 comments:

Publicar un comentario